Orejas de soplillo

Las orejas de soplillo (orejas prominentes o despegadas) son orejas que sobresalen de la cabeza más de lo habitual. Es la alteración congénita más frecuente de la oreja y, aunque no afecta a la audición, puede tener un impacto psicológico importante, sobre todo en la infancia.

Por qué ocurren

La forma de la oreja depende de los pliegues de su cartílago. Las orejas de soplillo aparecen cuando alguno de esos pliegues no se ha desarrollado bien:

  • Falta de pliegue del antihélix: el antihélix es el relieve en forma de “Y” que hace que la parte superior de la oreja se doble hacia la cabeza. Si está poco marcado, la oreja queda abierta.
  • Concha demasiado grande o profunda (hipertrofia de la concha): la parte hueca central empuja la oreja hacia fuera.
  • Lóbulo prominente, que hace que la parte inferior sobresalga.

Las dos primeras causas, solas o combinadas, explican la mayoría de los casos. Es frecuente que haya antecedentes familiares.

Cuándo se considera una oreja prominente

Como referencia, se considera que la oreja está despegada cuando el ángulo entre la oreja y la cabeza supera unos 30-35 grados o cuando el borde externo queda a más de unos 2 centímetros del cráneo. Puede afectar a una sola oreja o a las dos, y a menudo de forma asimétrica.

Impacto

Las orejas de soplillo no causan problemas físicos, pero son motivo frecuente de burlas en el colegio y pueden afectar a la autoestima de niños y adultos. Por eso su corrección se considera una cirugía con un claro beneficio psicosocial.

Tratamiento

  • Moldeado auricular en recién nacidos: durante las primeras semanas de vida el cartílago es muy maleable, y unas férulas adaptadas a la oreja pueden corregir su forma sin cirugía. Pasado ese periodo deja de ser eficaz.
  • Otoplastia: es la cirugía que corrige las orejas de soplillo de forma permanente. Se puede realizar a partir de los 5-6 años, cuando la oreja ha alcanzado casi su tamaño adulto, y en cualquier momento de la edad adulta. Se recrea el pliegue del antihélix con puntos internos, se reduce o se reposiciona la concha y, si hace falta, se corrige el lóbulo. La cicatriz queda escondida detrás de la oreja.

Las cintas, gorros o pegamentos que se venden como “solución casera” pueden disimular las orejas mientras se llevan, pero no corrigen la forma del cartílago fuera del periodo neonatal.

Véase también

  • Asimetría facial

Referencias

  1. Otoplasty — StatPearls (NCBI Bookshelf)
  2. Seminars in Plastic Surgery — la oreja prominente (PMC3312149)