Patas de gallo

Las patas de gallo son las arrugas que aparecen en la parte externa del contorno de los ojos, en forma de abanico, y que se marcan sobre todo al sonreír o al entrecerrar los ojos. Son uno de los primeros signos visibles del envejecimiento facial y una de las arrugas de expresión más frecuentes.

Por qué aparecen

Se deben a la contracción repetida del músculo orbicular de los ojos, el músculo circular que rodea el ojo y que permite cerrarlo, parpadear y sonreír. Cada vez que se contrae, arruga la piel que tiene encima, que en esta zona es muy fina y tiene poca grasa debajo.

Con los años la piel pierde colágeno, elastina e hidratación, y deja de recuperarse cuando el músculo se relaja. Además de la edad, influyen:

  • La exposición solar (fotoenvejecimiento), el factor externo más importante.
  • El tabaco, que reduce la producción de colágeno.
  • La genética y el tipo de piel: las pieles finas y claras tienden a arrugarse antes.
  • La expresividad: sonreír mucho o entrecerrar los ojos con frecuencia (por ejemplo, por no usar gafas de sol o no corregir un problema de visión).

Tipos

  • Dinámicas: solo se ven al gesticular. Son las primeras en aparecer y desaparecen cuando la cara está en reposo.
  • Estáticas: siguen visibles con la cara relajada, porque la piel ya ha perdido elasticidad y la arruga ha quedado marcada.

Distinguir entre ambas es importante, porque no se tratan igual.

Tratamiento

  • Toxina botulínica (bótox): es el tratamiento de primera elección para las patas de gallo dinámicas. Se inyectan pequeñas dosis en la parte lateral del músculo orbicular para relajarlo sin quitar la expresión. El efecto se nota a los pocos días y dura varios meses. Su eficacia y seguridad en esta zona están bien estudiadas.
  • Ácido hialurónico: en arrugas estáticas ya marcadas se puede usar un ácido hialurónico muy fino para suavizar el surco, normalmente en combinación con la toxina botulínica.
  • Skinbooster y peeling: mejoran la calidad, la hidratación y la textura de la piel del contorno, útiles cuando hay arrugas finas y piel apagada.

Si junto a las patas de gallo hay exceso de piel en los párpados o bolsas, el problema no es solo muscular y puede valorarse una blefaroplastia.

Prevención

  • Protección solar diaria y gafas de sol.
  • No fumar.
  • Hidratar el contorno de ojos y, si lo indica un médico, usar retinoides tópicos.
  • La toxina botulínica a dosis bajas en personas jóvenes con mucha musculatura (el llamado bótox preventivo) puede retrasar que las arrugas se queden marcadas.

Véase también

Referencias

  1. American Academy of Ophthalmology — Cosmetic oculofacial applications of botulinum toxin (evaluación tecnológica)
  2. Ensayos de fase 3 de onabotulinumtoxinA en patas de gallo moderadas a graves (PubMed 26979457)