Toxina botulínica

La toxina botulínica, conocida popularmente como bótox (por el nombre de una de sus marcas comerciales), es una proteína producida por la bacteria Clostridium botulinum que, inyectada en dosis muy pequeñas, relaja de forma temporal el músculo en el que se aplica. En estética se usa para suavizar las arrugas de expresión; en medicina, para tratar numerosas enfermedades neurológicas y musculares. Es uno de los procedimientos estéticos más realizados del mundo.

Cómo actúa

La toxina bloquea la liberación de acetilcolina, el neurotransmisor que el nervio usa para ordenar al músculo que se contraiga. El músculo tratado se relaja y la piel que tiene encima deja de plegarse, por lo que las arrugas dinámicas se suavizan. El efecto es local y reversible: con el tiempo el nervio genera nuevas conexiones y el músculo recupera su actividad.

Existen varios serotipos; en estética se usa casi exclusivamente la toxina botulínica tipo A, comercializada en distintas formulaciones. Es un medicamento de prescripción y solo puede aplicarlo un médico.

Historia

En el siglo XIX el médico alemán Justinus Kerner describió el botulismo y ya intuyó posibles usos terapéuticos. En la década de 1970 el oftalmólogo Alan Scott empezó a usarla para tratar el estrabismo. A finales de los años ochenta, los médicos canadienses Jean y Alastair Carruthers observaron que los pacientes tratados por espasmos en los párpados mejoraban de sus arrugas del entrecejo, lo que abrió su uso estético. Su aprobación para las arrugas del entrecejo llegó en Estados Unidos en 2002.

Usos

  • Estéticos: arrugas de la frente, del entrecejo y patas de gallo; elevación de la cola de la ceja; bandas del cuello; prevención de arrugas (bótox preventivo).
  • Funcionales: bruxismo e hipertrofia del masetero, sonrisa gingival, sudoración excesiva (hiperhidrosis), migraña crónica, espasticidad, blefaroespasmo y estrabismo.

Contraindicaciones

No debe aplicarse durante el embarazo o la lactancia, en enfermedades neuromusculares como la miastenia gravis, si hay infección en la zona o alergia a alguno de los componentes. Tampoco es recomendable en personas con expectativas poco realistas.

Efectos secundarios

Son en general leves y temporales: pequeños hematomas, dolor en el punto de inyección y dolor de cabeza. Cuando la toxina difunde a músculos vecinos puede producir caída temporal del párpado o de la ceja, asimetrías o un aspecto rígido, que desaparecen cuando se pasa el efecto.

Duración

El efecto empieza a notarse a los pocos días, es completo a las dos semanas y dura habitualmente entre tres y seis meses, según la zona, la dosis y la persona.

Véase también

Referencias

  1. Botulinum Toxin — StatPearls (NCBI Bookshelf)
  2. American Academy of Ophthalmology — Cosmetic oculofacial applications of botulinum toxin