Lifting facial
El lifting facial o ritidectomía es la cirugía que corrige la flacidez de la cara y el cuello recolocando los tejidos que han descendido con la edad y retirando la piel sobrante. A diferencia de los tratamientos de medicina estética, no rellena ni tensa la piel de forma temporal: reposiciona las estructuras profundas del rostro, por lo que su efecto es el más duradero de los tratamientos de rejuvenecimiento facial.
Historia
Los primeros liftings, a comienzos del siglo XX, se limitaban a retirar piel y estirarla, con resultados poco naturales y de corta duración. El gran avance llegó en la década de 1970, cuando Tord Skoog propuso movilizar la capa profunda y Mitz y Peyronie describieron en 1976 el SMAS (sistema músculo-aponeurótico superficial), la capa fibromuscular que sostiene los tejidos de la cara. En 1990 Sam Hamra describió el lifting de plano profundo (deep plane), que libera los ligamentos de retención y moviliza en bloque piel, grasa y SMAS.
Indicaciones
Está indicado cuando la flacidez no puede corregirse con tratamientos no quirúrgicos: descolgamiento de las mejillas, surcos nasogenianos y líneas de marioneta profundos, pérdida de definición del contorno mandibular (jowls), papada y bandas en el cuello. La edad habitual está entre los 45 y los 70 años, aunque depende más del grado de flacidez que de la edad.
Técnicas
- Lifting cutáneo: solo trata la piel. Hoy apenas se usa por su escasa duración.
- Lifting SMAS: tensa o pliega la capa SMAS además de la piel. Es la base de la mayoría de técnicas actuales.
- Lifting deep plane: libera los ligamentos y moviliza los tejidos por debajo del SMAS. Permite corregir mejor el tercio medio (mejillas y surco nasogeniano) con menos tensión en la piel, lo que favorece un resultado natural.
- Lifting cervicofacial: trata cara y cuello en la misma intervención.
- Lifting cervical: centrado en el cuello y la papada.
- Lifting de tercio superior: frente y cejas.
Se combina con frecuencia con blefaroplastia o con lipofilling para devolver volumen.
Riesgos y complicaciones
La complicación más frecuente es el hematoma, más habitual en hombres y en pacientes hipertensos. Otras son la lesión de ramas del nervio facial (poco frecuente y casi siempre temporal), la alteración de la sensibilidad de la piel, el sufrimiento cutáneo (mucho más probable en fumadores), las cicatrices visibles, la pérdida de pelo junto a las incisiones y las asimetrías.
Recuperación y resultados
La inflamación y los hematomas son más intensos la primera semana y mejoran en dos o tres. La vida social suele retomarse a las dos o tres semanas. El resultado se asienta en unos meses y es duradero: el lifting retrasa el reloj, aunque la cara sigue envejeciendo a partir de ese punto.
Véase también
- Blefaroplastia
- Lipofilling facial
- Bioestimulación facial